jueves, 10 de julio de 2008

Ariadna


La vida de La Más Pura, se convierte, debido a su pasión y decisión en la vida más amarga. Su deseo de vivir, muy por encima de sobrevivir marca su futuro, pues, quebrantó las leyes del poder humano, dándole a Teseo la espada mágica y el hilo para vencer al minotauro y salir del laberinto.

Tras su fuga junto al héroe griego, las versiones posibles nos proporcionan finales muy dispares a su historia. Una, que es asesinada por Artemisa en Naxos por orden de Dionysos. Otra, que rechaza la inmortalidad que le ofrece Dionysos tras ser abandonada por Teseo. La tercera, la que la convierte en heroína de todos los tiempos y escoge Atalaya para su obra, es la del suicidio tras el abandono de Teseo y la inmortalidad que le ofrece Dionysos a cambio de convertirse en su esposa sumisa.

Acabar con su vida por mantenerse fiel a sus convicciones, el deseo de vivir, más que sobrevivir (Vivir adrede, quizás diría Benedetti), la convierte en un ser valiente, lúcido, consecuente y fiel a su verdad.

Teseo rompe su lealtad, primero con el juramento prestado a Minos, luego con la propia Ariadna, y por eso Afrodita le retira su protección. Como cualquier otro ser humano, cede ante la presión justo cuando su pasión se ha consumido como fuego de hojarasca. Acaba simbolizando las limitaciones humanas.

Dionysos apela a la lucidez de Ariadna para que elija el Olimpo:

Sé juiciosa, Ariadna...
Tienes orejas pequeñas, tienes mis orejas:
¡mete en ellas una palabra juiciosa!
¿No hay que odiarse primero, si se ha de amarse?...
Yo soy tu laberinto...


Ariadna decide que morir es también una forma de vivir. Vivir a su manera ante todo y contra todo.

3 comentarios:

Pastora dijo...

Me ha encantado, siempre pense que la leyenda de Ariadna era preciosa, eso de terminar siendo una constelación me parecía algo fantástico¡¡¡¡ Sería estupendo si tod@s los que "viven a su manera" como tú dices, terminaran siendo estrellas.

Anónimo dijo...

Que bonito e idealista. Y no hay que odiar para amar después, todo es mas fácil. Hay que ser valiente para vivir como uno desee. Y nunca ser un cobarde .......

Anónimo dijo...

Hay que ser valiente Sr. Autor, y vivir como se desee. Pero siempre siendo sincero...... cuando una persona es sincera desde el principio será siempre libre y todo fluirá.