martes, 23 de febrero de 2010

Disgresiones sin argumentos

Tomado en la distancia, el acto parece convertirse en una tragedia griega de la que somos meros espectadores y que, nos conmueve por su poderosa carga dramática. Los actores se van tornando lejanos por cuanto no tienen presencia en nuestra vida cotidiana, pero también cercanos porque nos resultan fáciles de reconocer y ubicar, familiares.

Casi 30 años ya desde que un grupo de golpistas entraron a punta de pistola en el Congreso de los Diputados para derrocar la incipiente democracia española. Que, aunque ya llevaba casi seis años de rodaje, hasta ese momento muchos españoles no tomaron conciencia de ello.

Los protagonistas de esta acción de fuerza, fueron en primera instancia Adolfo Suarez, Gutierrez Mellado y Santiago Carrillo que se enfrentaron cuales doctores Henderson del siglo XX a una “disgresión sin argumentos”, y cuya actitud debería hacer que los erigieramos como héroes de la democracia.

Su valiente instinto lanzó un rotundo mensaje de convencimiento de que la posición de los golpistas eran plenamente equivocada. Lejos de pensar en quien de los que ahora hay mantendría la cabeza erguida, es más romántico creer que corren otros tiempos y que nuestros dirigentes hoy tienen que hacer frente a grandes dificultades que los ponen en serios aprietos, la diferencia está en que estos últimos se las buscan a pulso.

2 comentarios:

MariluzGH dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MariluzGH dijo...

Recuerdo ese momento conmovida por esos tres hombres, "tan diferentemente iguales" y temiendo por sus vidas.
Sólo cuando sentimos que vamos a perder algo querido nos damos cuenta de lo que realmente poseemos, en aquellos momentos: la democracia y aunque no lo parezca, en estos tiempos también tememos por ella.

gracias por mostrarnos el libro, no sabía que existía...
abrazos