miércoles, 14 de abril de 2010

Varón, 30 años, atlético, residente en la costa

Bien podría ser el titular de un anuncio de contactos, aunque el chico lo que solicita, de manera imperiosa es un puesto de trabajo.

Las previsiones realizadas por distintos organimos, debido a la importante incertidumbre, están siendo dispares. Los empresarios, para el final de 2010, piensan que la situación será, “Menos mala” y prevén aumentos del empleo en Andalucía, Asturias, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Navarra y País Vasco. Sin embargo un reciente informe elaborado por AGETT y Analistas Financieros Internacionales apunta en sentido contrario y dice que el paro continuará aumentando en los próximos meses. De nuevo la cifra de marzo ha vuelto a ser negativa, aunque el número de nuevos desempleados son escasos, apenas 35.988, pero claro, cuando se llega al hueso poco más hay que rascar. Con ello son 4.166.613 parados, nuevo record histórico. 561.211 nuevos parados en el último año, otra bestialidad.

Desde hace un par de años se han perdido más 1,73 millones de puestos en las plantillas de las empresas españolas, 650.000 en el último año, 1,53 millones en Pymes. Estamos por debajo de los 12 millones de empleados, a niveles de primer trimestre de 2005.

El dato más preocupante es el del parado de larga duración. A final de 2007 eran algo más de 437.000, a finales de 2008, 686.000 y a finales de 2009 casi un millón y medio de personas. Algunos expertos apuntan a que se rozará los 2.000.000 a finales de 2010. Una auténtica barbaridad si nos da por pensar que cada uno de ellos es una unidad familiar que ya está, o está a punto de quedarse sin ningún tipo de ingresos. Que el 35% de los parados lleve más de un año sin encontrar nada es, desde luego, un verdadero fracaso para las políticas activas de empleo y la intermediación laboral.

Y es que datos hay muchos, y se puede dibujar el perfil de parado de larga duración: Varón de 25 a 34 años, dedicado a la industria o a la construcción que trabajaba a tiempo completo. Es decir, además de otros colectivos sobre los que los servicios de empleo y los incentivos han actuado de manera activa y recurrente, y sobre los cuales quizás deba seguir insistiendo; el perfil tipo está muy definido en grupos de edad, formación, sector de actividad y hasta geográficamente, sólo hay que trabajar con ellos.

El problema es profundo, preocupante, pero al parece no prioritario. La mayoría de estas personas se subieron, hace unos diez años, apenas empezar su vida profesional, a un modelo unisectorial y unidireccional que el sistema les decía que era el de éxito. Aparte de derribar muchos otros muros físicos, ahora es necesario hacerles ver que, en muchos de los casos tienen que volver a empezar de cero y ponerse a invertir tiempo, esfuerzo y hasta dinero en construirse una nueva especialización, una nueva carrera. Pocos dirigentes laborales son capaces de agarrar esa cerilla ardiendo.

2 comentarios:

emborr dijo...

Nada de datos macro. No es extensible a toda España, ni siquiera a otros sectores económicos, pero me hace pensar que si aquí las cosas funcionan así, no tienen que estar muy lejos en otros sectores.

Hace menos de una década me tocó encabezar una expedición para reclutar un ejercito de jornaleros en Rumania y Polonia, solo nuestra asociación llegó a reclutar más de 20.000 extranjeros para la campaña. Mientras unos hacían miles de kilómetros por la supuesta falta de trabajadores locales, en mi pueblo las listas del paro no bajaban del 15% y en plena campaña se impartían en horario laboral talleres de jardinería para desempleados por los que no sé que organismo público pagaba 600 eurazos al mes.

Ni uno de los alumnos se ha dedicado a la jardinería, y si seguimos sus historiales laborales veremos que son licenciados en vivir del cuento, no han trabajado en su vida ni piensan trabajar. Aquí el paro no es un derecho del trabajador, es una obligación del gobierno. Y los que trabajaban, se juntaba las peonadas justas y suficientes para cobrar (no me apunte ni una más señor empresario), y al paro.

¿Hasta qué punto no son responsables los gobiernos de la baja productividad en España? Hasta hace poco la burbuja en la que vivíamos tapaba todas estas disfuncionalidades. A estas alturas es difícil incorporar al mercado laboral a esta parte de la población que no se ha preocupado de su formación (gratuita por cierto) porque con poco se ganaba mucho; y ¿qué hacemos con los que llevan más de 20 años viviendo del cuento?

Anónimo dijo...

Bueno, lo malo, o el problema principal, es que la mentalidad de la mayoría de los españoles es que queremos que "alguien nos saque del paro"y que "los banqueros y empresarios, y el gobierno tienen la culpa". Han sido parte del problema, pero no son la solución. No hay empresa que de trabajo a esos millones de parados. No existen milagros para tantos. Ni partido político que, -aunque trate de manipular la opinión pública haciendo creer que sí-, vaya a cambiar esta situación. Cambiará cuando tenga que cambiar, pero ahora mismo, sólo la iniciativa particular (es decir, ellos mismos, los parados) pueden ponerse manos a la obra y hacer algo por ellos mismos, cambiando de mentalidad y actitud, y el resto de los españoles igual, actuando solidariamente. "Me echaron de una empresa, tiene que cogerme otra", es lo que todos piensan la mayoría de los parados. Vale, vale... La iniciativa y la solución en España tiene que ser siempre "de otros". La cuestión es echarle la culpa al ajeno, uno mismo no interviene en el problema, sólo es un mártir de la situación.

Discrepo de esa mentalidad y actitud: en España hay millones de personas EN ACTIVO gracias A SU PROPIA INICIATIVA: es decir, gente que hace cosas sin que otros les empleen: gentes con bares, restaurantes, peluqueros, libreros, floristas, guías, mecánicos, cocineros de pollos asados, pescaderos, fruteros, criadores de huevos de gallinas ecológicas, o de verduras ecológicas, cuidadores de perros, modestos músicos de pueblo, etc, etc, minoristas en general, que si actuaran del mismo modo, es decir, queriendo que otro les empleara, en vez de haber emprendido su propio negocio, harían que las estadísticas de paro fueran espeluznantes.

Chapó por toda esa gente con iniciativa particular que se da empleo a sí mismo, a sus hijos, o a una o dos personas más, y que no necesita de empresa alguna que le coloque, y que viven y sufren su propio negocio sin esperar redentores ni milagreros. Chapó a quien aporta su granito de arena dando empleo a una mujer en su casa como asistenta, pues colabora en dar trabajo a otros, que gracias a varias de esas pequeñas iniciativas pueden vivir dignamente; chapó a quien coge un acompañante para su madre o padre; o a una persona como jardinero para cortar el seto o el césped, aunque no le sobre el dinero y considere “un lujo” tener jardinero, gastando horas de su tiempo libre en hacer lo que otro está deseando para poder vivir; o al que contrata unas horas semanales a un paseante para que su perro no viva solo en casa todo el día; etc, etc.

Todos nosotros podemos aportar nuestro pequeño granito de arena para generar empleo (incluso entrar en una tienda pequeña para hacer gasto al pobre hombre que vende poco, o comprar huevos ecológicos aunque sean más caros, etc, etc), y si no lo hacemos, normalmente, es porque nos desentendemos y esperamos que sean los grandes empresarios los que se mojen, a pesar de que después les hemos puesto verdes (yo la primera) acusándoles de ser los causantes de la crisis por la especulación.

En fin, que cada uno examine su propia conciencia, a ver si hace algo por reducir el paro.

Muchos besos.

Ana