lunes, 21 de marzo de 2011

More than words

¿Bastaba con hablar? Deberíamos haberlo sabido.

Si hablamos o escribimos de una forma determinada es porque la misma, por decirlo de alguna manera, cumple su función. Usamos las palabras aunque no las dominamos, consiste básicamente en entrenarse y practicar el uso de los símbolos. En realidad “las palabras saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas”, afirma René Char.

Por eso también debemos preguntarles a ellas lo que quieren decirnos. Es una de las piedras angulares de lo que los especialistas llaman “filosofía analítica del lenguaje ordinario”.

Una vez distribuido el poder entre lenguaje y usuarios, y considerando que cada persona es única, podemos decir que cada uno hacemos un uso singular del lenguaje, le otorgamos nuestros propios matices. Es una premisa básica para asumir nuestras limitaciones y valorar lo que dice o escribe el prójimo. Sólo es necesario pararse a leer o escuchar con atención. No para desgranar y radiografiar los vocablos sino para ser capaces de descifrar su contenido, su sentido.

Las palabras se convierten en la materia prima para conectar con el pensamiento del otro, para disolver sospechas, para aniquilar conjeturas y descubrir conocimientos y sentimientos. Para enriquecernos con las ideas de nuestro interlocutor.

Al esfuerzo de este ejercicio de pensamiento hay que unir una potente dosis de valentía para aferrar sin recelo lo que el otro esconde, que a veces puede dolernos, herirnos, o clavarse en nuestro costado como un dardo envenenado.

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1 comentario:

Israel dijo...

Siempre que escucho esta canción vuelven a mí unos años que fueron muy especiales. Aún hoy no me explico cómo un grupo mediocre como éste (según mi opinión) pudo crear esta maravilla.

Antonio, saludos y sigue con tus estupendas entradas.