Vienen los Reyes
Imprescindible es la costumbre de los Reyes Magos. Por la conjura colectiva de guardarle el secreto a los más pequeños y también, porque la esencia del regalo cobra su máximo esplendor.
Por no querer ser reconocidos como los autores de los regalos, preferimos regalarles a los niños toda una historia, una historia de amor, un sueño. Dice Gustavo Martín Garzo que “la enseñanza principal de la noche de Reyes es que el regalo más grande que podemos hacer a los niños es el regalo de una historia que les haga sentirse amados. Una historia que les diga que existe la gracia en el mundo”.
Los adultos necesitan sentir esa llama viva, que esas situaciones son posibles, porque es el hilo de esperanza que les une a un mundo con bondad y amor que palpar durante, al menos, una noche. Ya disponen de otras 364 para resolver problemas e infortunios.
Por eso los adultos mantienen con tanto fervor el sentido de la Noche de Reyes. Porque son los que, con más anhelo, necesitan historias de amor. Ficciones que sirvan de refugio de la cruda realidad, cuentos que hablen de utopías y finales felices. Fábulas, mitos, leyendas que alivien su carga para seguir camino.
Cada noche puede ser noche de Reyes, el niño sólo requiere de una voz que al pie de la cama le hable de duendes con orejas puntiagudas que saltan de flor en flor, de caballos blancos alados que trotan por las nubes, de dragones de nariz fogosa y cola en punta de flecha, de sirenas y melodías encantadoras, de gatos que se calzan botas mágicas y salvan a su amo.
Cuando los niños crecemos también necesitamos cuentos y personajes que amplíen nuestra realidad. Y nos introvertimos en la construcción de nuestra eterna catedral, como Jack. Soñamos con todo lo que no tenemos, como Sancho, nos embarcamos en busca de la muerte con Ismael, o inventamos conjuros que retienen a nuestro lado al ser amado como Ulises.
En la Noche de Reyes, el niño apaga la luz esperando que se cumplan todos sus deseos, los adultos se van a la cama esperando que la noche cumpla todas las promesas que quedaron incumplidas. Es maravilloso que los Reyes Magos existan.
Por no querer ser reconocidos como los autores de los regalos, preferimos regalarles a los niños toda una historia, una historia de amor, un sueño. Dice Gustavo Martín Garzo que “la enseñanza principal de la noche de Reyes es que el regalo más grande que podemos hacer a los niños es el regalo de una historia que les haga sentirse amados. Una historia que les diga que existe la gracia en el mundo”.
Los adultos necesitan sentir esa llama viva, que esas situaciones son posibles, porque es el hilo de esperanza que les une a un mundo con bondad y amor que palpar durante, al menos, una noche. Ya disponen de otras 364 para resolver problemas e infortunios.
Por eso los adultos mantienen con tanto fervor el sentido de la Noche de Reyes. Porque son los que, con más anhelo, necesitan historias de amor. Ficciones que sirvan de refugio de la cruda realidad, cuentos que hablen de utopías y finales felices. Fábulas, mitos, leyendas que alivien su carga para seguir camino.
Cada noche puede ser noche de Reyes, el niño sólo requiere de una voz que al pie de la cama le hable de duendes con orejas puntiagudas que saltan de flor en flor, de caballos blancos alados que trotan por las nubes, de dragones de nariz fogosa y cola en punta de flecha, de sirenas y melodías encantadoras, de gatos que se calzan botas mágicas y salvan a su amo.
Cuando los niños crecemos también necesitamos cuentos y personajes que amplíen nuestra realidad. Y nos introvertimos en la construcción de nuestra eterna catedral, como Jack. Soñamos con todo lo que no tenemos, como Sancho, nos embarcamos en busca de la muerte con Ismael, o inventamos conjuros que retienen a nuestro lado al ser amado como Ulises.
En la Noche de Reyes, el niño apaga la luz esperando que se cumplan todos sus deseos, los adultos se van a la cama esperando que la noche cumpla todas las promesas que quedaron incumplidas. Es maravilloso que los Reyes Magos existan.


Comentarios
Hay magia , pero también hay tristeza en los niños no favorecidos por la suerte.
Yo prefiero desde hace algún tiempo, llamarles solamente Magos.
De todas formas gracias por detenerte un momento en comentar que la mayoría de los niños tienes la ilusión y el sueño de los Magos.
La minoría sigue existiendo, tienen tan graves problemas que no pueden pensar en eso Magos , que muchos le hemos puesto por historia interesada el título de Reyes.
Pensamos siempre en material pero que los REYES MAGOS te regalen una palabras hacia tu persona ya crea un sentimiento positivo, crea magia q puede llegar al corazón más dañado y como poco alegrarlo,…. como lo has hecho tú.
Gracias por este regalo recibido antes de tiempo.