jueves, 15 de mayo de 2014

Héctor, el chico que corría


Esta es la historia de un chico que corrió todo el tiempo.
Corrió para salir de su pueblo, corrió para huir de la pobreza, corrió para zafarse de la mezquindad, corrió tras su sueño, corrió como la vida, corrió buscando su media naranja, corrió para encontrarse a si mismo, corrió como una exhalación, corrió como pudo, a donde pudo, cuanto pudo.

Sin embargo, cuando mirabas a Héctor no te transmitía sensación de velocidad, tampoco pizca de ansiedad. En realidad era calmado, con gesto afable, tranquilo, tenía la expresión de alguien que podía sentarse a esperar sin importarle que el otro llegase bien tarde. La carrera de Héctor era interior.

Corría sin descanso, sin darse tregua, corría con un hilo de angustia que a veces escapaba en el brillo de sus ojos. Correr era su ley básica. Pero nadie ni nada lo perseguía, ni tan siquiera el pasado.

Héctor tenía muchas inquietudes y una sola ventaja. Era capaz de correr y pensar a la vez.

1 comentario:

Noelia González Roldán dijo...
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