viernes, 9 de octubre de 2015

Casualidad ¿intencionada?

Las casualidades en el mercado capitalista no deben producirse. No tienen que producirse. No hay nada más peligroso que una empresa que desconozca el secreto de su éxito, pues en igual medida desconocerá el origen de su batacazo.

Casualidad Intencionada de Ana Olías
Las empresas buscan y contratan a los mejores porque son sólo ellos los que son capaces de evitar las casualidades. Bien se adelantan a ellas y las evitan, bien las provocan de manera muy audaz. La satisfacción en estos casos es que el  impacto causado se sitúe siempre en el percentil del escenario optimista.

Después están los imponderables, esos que siempre pretenden escaparse y a los que los economistas intentamos ponerles coto con aquello del ceteris paribus. La cuestión es que siempre, es cierto, hay cosas que se escapan. Es lo jodido o lo apasionante de una ciencia inexacta por su componente social. Son llamados artistas los directivos que llenan los bolsillos de sus accionistas.

Casualmente, al escándalo de Volskwagen, lo ha seguido una corte de noticias que anuncian las bondades de los coches eléctricos, su autonomía, sus precios ya asequibles, el ahorro anual en combustible, sus prestaciones.
Podría pensarse que los fabricantes de eléctricos han aprovechado la coyuntura y se han colado por el resquicio, si no fuese porque todas las grandes fabricantes de automóviles llevan años invirtiendo en tecnología eléctrica. La cuestión clave consiste en decidir cuando es el momento más adecuado para dar el salto.


En mi opinión, los factores se están alineando. Sólo falta que en los próximos meses, suba el precio del petróleo.

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