martes, 24 de mayo de 2016

Soñar

Soñar es malo porque se generan expectativas que no van a cumplirse. Soñar es malo porque te llena la mente y no deja espacio para pensamientos necesarios. Soñar, esa capacidad que nos distingue de tantas otras especies y que, a la vez, se convierte en el yugo de la felicidad amarrada a la realidad.

Vivir sin soñar debe ser algo parecido a ir a la guerra como los generales, para ver las explosiones y la sangre desde lo alto de una colina.


A veces un sueño llega. Parafraseando a Saramago: Las personas somos tan vanidosas, tan egoístas, que consideramos que el sueño es nuestro, que somos nosotros quien lo ha imaginado, construido y diseñado hasta el más pequeño detalle. Si eso fuese cierto, algo debería haber cambiado en nosotros desde aquel que había antes del sueño y el otro que hay ahora. Comprobaremos que no hay diferencia. Por eso, en rigor, no soñamos, son los sueños los que nos eligen.

1 comentario:

Noelia González Roldán dijo...

Precioso y tierno artículo, da mucho que pensar.....y el mensaje que das transmite paz, cuando dices que los sueños nos eligen, porque entonces el peso de nuestra propia culpa(responsabilidad es un concepto más correcto)por tenerlos, se esfuma...... Mil gracias.