Depresión Postvacacional

 Que tal Ismael,

 Espero haya ido bien el vuelo de regreso, que no hayáis tenido retrasos y que el jetlag sea llevadero, que os dé tiempo a descansar un poco antes de caer de nuevo en la rutina.

 Estoy deseando que me enseñes las fotos y vídeos. Que envidia esos sitios fantásticos, esas comidas exóticas y esas experiencias únicas. Ya me contarás cómo os habéis apañado con el idioma.

 Por aquí la cosa ha ido muy parecida a años anteriores. La gente se sigue llevando las conchenas de la playa, ya sabes, es el souvenir más barato. Algunas servirán durante un tiempo de cenicero o para juntar la calderilla, pero la mayoría acabará en el cubo de basura pasadas unas semanas junto a las guirnaldas y los papeles de regalo de navidad. Si, también siguen cogiendo coquinas con la bajamar, aunque después no se las coman, pero les sirve para distraerse.

 Los de los bares se siguen quejando, y con razón, ya sabes, lo típico de una ración de chocos fritos para quince niños, que ni a rejo cabe cada uno, pero no se les puede reprochar, ya se dejan sus ahorros en un alquiler abusivo. Lo que hemos hablado mucha veces, esta tontería moderna de que ahora no se es nadie si no pasas unos días en la playa. O vas al extranjero, jejeje. Que no lo digo por vosotros, que sois gente preparada y de mundo, pero que esto se nos ha ido un poco de las manos.

 El pueblo colapsado y sucio. Pero hay que aguantar, que son tres semanas y ya sabes que la mitad vive de la gente que va de playeo. Y el ayuntamiento, capeando el temporal, que no dan abasto, así nos tienen, fritos a impuestos, que pagamos los de aquí la fiesta de los que vienen, que ni el euro del parking quieren darle a los chavales.

 El Pablito, el niño de la Charo, ha empezado a ir a la caballa. El padre es lo que le ha dicho, que es lo que hay, que si no estudia, a la mar. Y ahí se ha ido el chaval, que penita me da, veinte horas de barco para ganar cien euros. Bueno, así se curte o escarmienta, y le sirve para ponerse a estudiar cuando acabe la temporada, este año parece que va a ser corta, que hay poco pescado, que el agua está caliente y se van lejos, a Portugal, dicen los marineros. El otro día me trajo Jose Antonio unas caballitas de Jarampa que te hubieran encantado. Riquísimas. El oro azul del Atlántico que me gusta llamarlas a mí.


Te habrás enterado, por supuesto, lo han repetido mil veces pero no por eso deja de ser tan horrible. Si, los incendios e incendiarios siguen haciendo de las suyas, lo que ocurre es que se dan cada vez más al norte. Lo mal que lo pasamos en Riotinto, Berrocal, Doñana, Ojén,  que todavía tengo peladas las pestañas y rojos los ojos, que la tizne del corazón es la más difícil de quitar.

 Esta vez los fuegos han hecho mucho daño en Extremadura, en la Meseta, en Galicia, hasta en el cantábrico, que me llamó Miguel que tuvieron que suspender la ruta que les recomendé por Ancares, que tristeza, medio millón de hectáreas, Ismael, que puesta una detrás de otra uniría Santander y Tarifa, con esa legendaria ruta que hacia la ardilla de copa en copa de los árboles. Arrasado tanto monte, tantas vidas, que tristeza, de verdad.

Mucha gente desalojada, a la que se le ha quemado la casa, la cosecha, los animales, los bomberos dándolo todo, y mientras, unos cuantos estúpidos tratando de ganar votos en graneros ajenos. Que imbéciles, tienen que enterarse que los granos tostados no hacen palomitas. Ya sabes eso que decimos, que los peores no son los negacionistas del cambio climático, deberíamos proclamar más a Saito y denunciar a los que nos llevan al desastre total, los que hoy tienen el poder y nos piden que sigamos acelerando porque hemos logrado el crecimiento sostenible. Desfachatez.

En todo el caos que supusieron los fuegos, fíjate que lo que a veces parecía más grave era el retraso de los trenes, porque ya sabes, a alguno hay que metérselo a martillazos en la cabeza, el fuego se lo lleva todo por delante, la vida, la alegría,…, y las catenarias, pero no, en un alarde de ombliguismo supremo, la preocupación social era el retraso del tren de vuelta de las vacaciones.

Que es muy probable que se nos queme el país, que estalle una guerra nuclear, pero la auténtica  locura se encuentra en la coexistencia de realidades paralelas que logramos que convivan pacíficamente. Unos llorando porque el fuego los han dejado sin nada, Rusia bombardeando Ucrania, Israel masacrando civiles (otro día hablamos de eso Ismael, que sigo sin concebirlo, los judíos, justo los judíos), pero la noticia es la cancelación de trenes, los mensajes populistas, y la mayoría, que no ve las noticias porque en la cabeza no les cabe más que su vida cotidiana. Así no podemos seguir porque el paradigma ético político en el que acabó cayendo solo es negativo, va a ser verdad que la miseria de la depresión post vacacional todo lo mancha estos días cuando en realidad tenemos que tener el corazón alegre de vivir en paz, tener trabajo, que le pegues el pellizco a la pared, como decía mi abuelo, y se encienda la luz. Que gires la mágica rosquita y salga agua directamente en tu casa.

Escríbeme y cuéntame pronto que me encanta saber de vosotros. Un beso,


Comentarios

Rafael López Ortega ha dicho que…
Preciosa carta a Ismael. Me encanta, Antonio, me encanta. Escribes como los ángeles: Divinamente.

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