Indetenible

Ismael, estiramos a veces los términos hasta romperlos. Y como en las caricaturas, la goma salta y, de vuelta, nos golpea la cara. El término indetenible lo asociaba yo, intuitivamente, con los tanques, que son indetenibles, con las borrascas, indetenibles también. Lo asociaba incluso con la realeza, que más que estar por encima del bien y del mal como tenemos comprobado, son indetenibles, porque la ley no permite que se les detenga, si se les arresta, hay que llevarlos directamente a la guillotina. Indetenible es el arrollador ciclo de victorias del equipo campeón, o indetenible es el paso del tiempo. Pero ahora me he enterado, y sigo en mi estupor, que María Corina Machado, la nobelsa de la paz, va a conducir a Venezuela hacia la democracia de forma ordenada, sostenible e indetenible. Que ya me dirás tú en que consiste eso más allá de un discurso demagógico.

Que entre demagogia e infantilismo vaya la que tenemos liada. Porque lo de los therian sigue coleando. Unos lanzan la idea de que todo es fruto de una conspiración de la derecha y otros dicen que es una cortina de humo de la izquierda. Pero ya tu me dirás que entre therian, frikis, fans y ultras tenemos el cóctel servido. Dice Ignacio Martínez de Pisón que lo del infantilismo de la sociedad no tiene vuelta atrás. Y yo pensaba mientras lo decía que siempre se ha sabido que no hay nada mejor para madurar que un trauma. Lo duro de todo esto, amigo, es que un trauma colectivo de las dimensiones que necesitamos para curarnos de tanta superficialidad, va a traernos mareas de sangre y dolor.

Y hablando de traumas, estoy tratando de zafarme de uno que se me ha quedado incrustado y que me tiene la cabeza chocá. El caso es que seguimos trabajando en la recuperación de La Janda, ya sabes, esa lucha en la que llevamos décadas y por la que decidimos de chavales hacer ese pacto de sangre que consiste en no rendirse. Hemos tenido una nueva reunión en Cádiz, a la que asistieron ecologistas, regantes, ayuntamientos, las administraciones competentes,…, Hablamos, hablé, de que devolver al territorio su dinámica natural es de sentido común, que es complejo porque hay que considerar los intereses contrapuestos, que tenemos que lograr el equilibrio entre los objetivos ambientales, los sociales y los económicos. Hablamos de poner en marcha iniciativas pensando en lo mejor para el conjunto de la sociedad, ya sabes, lo que suele llamarse el interés general. Mi estupor vino cuando un responsable público dijo que su gobierno no está en eso. Y me he quedado chocao porque no estar en el interés general supone estar en el interés particular, en lo que le conviene a un puñado en detrimento de la mejor solución posible para la sociedad y la comarca. Y eso, lo reconoce, lo dice y lo aplica un responsable del gobierno de la Junta de Andalucía. Y yo me quedo sin pestañear y pensando que, más allá de su miopía o incompetencia personal, son estas cosas las que minan la credibilidad en las instituciones y bombardea los cimientos de nuestra democracia y convivencia. Es la realidad, y hay que seguir, de hecho, fue nuestra contrarréplica, no cejaremos en el empeño, porque es nuestra responsabilidad, porque es de justicia que veamos recuperada La Janda. Te seguiré contando porque ya estamos planeando más acciones.

Como decíamos en el cole, ¡mi madre! ¡lo que ha dicho! Si amigo, ya lo comentamos por teléfono, me refiero a lo que dijo la mandamasa de la Unión Europea, la Úrsula, que ya tú me dirás que puede esperarse de una mujer con un nombre así, que solo nos recuerda a la hermanastra de la cenicienta, o la mala de la Sirenita. Que ha dicho Úrsula Von Der Leyen, que Europa no puede ser guardiana de un orden mundial que ya no existe. Y se queda tan pancha. Y a la zaga le han salido unos cuantos que dicen que sí, que ese orden mundial hay que custodiarlo. Y digo yo, que a qué orden mundial histórico que funcionase y fuese justo se refieren. Porque lo mismo es que es cierto que ha cambiado la correlación de fuerzas en los últimos tiempos, pero es que la de antes, vaya tela, ¿no te parece? Que lo mismo a lo que se refieren es a seguir conservando el modelo colonialista que tiene aplastada a media África, a Asia, a América del Sur, o el que tiene a millones de personas trabajando en condiciones infrahumanas para darnos a los occidentales caprichitos de todas las formas y colores. O ese orden mundial que sigue manteniendo un hambre estructural en el mundo para casi mil millones de personas. Que se dice pronto Ismael. A lo mejor, si alguien defiende el orden mundial, debería pensar en todos ellos. Porque tenemos todos los medios, la técnica, la ciencia y la financiación suficiente para acabar con el hambre en el mundo, pero no lo hacemos. A todos estos que hablan de poder y orden les compraba yo unas calzas para que pudiesen ver por encima de las murallas que nos hemos construido.

Siempre miramos de reojo el afán competitivo en el que nos hemos metido. El mismo que nos hace ir por la vida dando codazos cuando no podemos dar pisotones. El origen del individualismo, ese que mina el compañerismo, la solidaridad, la empatía. Ya me has oído muchas veces decir que tengo claro que el problema consistió en dejar que el neoliberalismo económico del siglo XX se filtrara a la sociedad. Pero no consiste en teorizar, porque lo cierto amigo es que la dinámica competitiva la tenemos muy presente en el día a día, que es la que hace que siempre estemos agobiados y apurados. Mira que, por ejemplo, ha desaparecido el footing, el jogging, el paseo en bici. Ahora vamos a las carreras populares a competir contra nosotros mismos, y nos frustramos si hacemos peor marca. Todo consiste en ganar, nadie apela ya al eslogan olímpico de que lo importante es participar. Me cuentan demasiado de las trifulcas en los partidos de aficionados en los que jugadores y sus padres se ensartan en insultos y peleas, que triste. Me acuerdo de las pachangas que echábamos en el solar abandonado de la fábrica de guano, ¿te acuerdas? lo menos importante era el resultado. Todo se reduce a concursos. De talentos, de cocina, de tortillas, de canarios, de lo que sea. Las muestras y exposiciones, las exhibiciones han quedado relegadas por los concursos, y digo yo que demasiadas cosas se desvirtúan cuando lo que consiste es en competir, porque la competición quiebra la esencia. Mira por ejemplo los carnavales, en mi opinión han llegado al máximo nivel de inoperancia en el concurso, entonces, cuál está siendo la salida natural, que mucha gente valiosa huye del concurso y se pasa al carnaval callejero, el que dicen todos que tiene la verdadera identidad. Acabarán estrellándose los concursos y seguirá creciendo el carnaval callejero, y mucho que me alegro, espero nos sirva a todos de aprendizaje. Encumbremos el arte, el trabajo, el esfuerzo, el compromiso, la generosidad, porque ninguna de estas cosas se puede reducir a números.

Una nota de alegría para acabar con el corazón iluminado, la película de Abraham López, Todos los Días Domingo, centrada en la figura de Domingo Feria y el sector atunero, almadrabero, salazonero de Ayamonte y de la Costa de Huelva. Que, maravilla Ismael, tienes que verla cuanto antes, que fabulosa aportación al sector, que puesta en valor de la almadraba, de las fábricas de salazón, de la Civilización atunera, como tuve oportunidad de decir en el Festival de Málaga, te dejo una fotillo de la mesa redonda que hicimos después de la proyección. La acaban de premiar con la Biznaga de Plata en Málaga. Que alegrón Ismael, que alegrón. Por Abraham, por Ayamonte, por los almadraberos. Y por Domingo, sobre todo por Domingo. Nos emocionamos Abraham y yo por teléfono cuando me daba la noticia y me decía que Domingo había hecho de las suyas desde allá arriba para que se otorgarse el reconocimiento a la película. Estoy seguro de que así ha sido, que grande. Cuanto bueno aprendimos de él, cuanto bueno ha dejado. Beso emocionado Ismael. Que la emoción si que es, de verdad, indetenible.

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