miércoles, 14 de octubre de 2015

Salarios celestiales

El salario sigue siendo un valioso indicador de posición social. No lo es todo el dinero, pero como unidad de medida en el ámbito de mercado es la referencia. Aunque en las organizaciones cada uno debe recibir en función de su valía y de lo que aporta, cuestión de la que soy firme defensor, la realidad marca otras pautas y otros ritmos.

Comisiones Obreras acaba de publicar los salarios de las mayores empresas españolas, las que cotizan en bolsa y se comprueba que las diferencias retributivas entre unas personas y otras son abismales, inexplicables, sobre todo cuando tienes ocasión de conocer a directivos y a lo que el estudio llama “empleados medios”. En algunos casos los directivos cobran más de 180 veces lo que un empleado medio, de media, un CEO del Ibex cobra 158 veces más que un empleado medio de su compañía. Los escalones salariales en estas compañías son casi escaleras al cielo, y a la porra los manuales que recomiendan no más de cinco escalones retributivos.

La situación se ha polarizado en el último año. Sin duda los ajustes salariales, los recortes de plantilla, las jubilaciones anticipadas, los contratos basura para los que llegan hacen su labor. Hoy, las pirámides de las grandes compañías han estrechado su base y engordado su ápice. Podría decirse que algunas tienen un gran chichote en la coronilla.

Las retribuciones del capital también han aumentado. Los accionistas están contentos, los directivos están contentos. En un binomio macabro, ambos parecen olvidarse del papel que las empresas tienen que jugar en la sociedad. Concentración de capital, concentración de poder, oligarquía que cada vez se hace más selecta, también más endogámica. Que tengan cuidado con la experiencia de algunas familias históricas con enfermedades hereditarias.

Angus Deaton, nobel de economía dice que “los economistas no nos ponemos de acuerdo sobre si la tremenda disparidad de salarios en el mundo está justificada o no pero, entre tanto, se genera una creciente masa de ricos cuya contribución social es difícil de identificar”.

Y se incorpora así una variable crucial. El papel de las empresas, de las grandes compañías en la sociedad. Como grandes generadores y gestores de riqueza, las empresas tienen obligaciones sociales más allá de lo que la ley tributaria pueda marcar. Su papel en una adecuada distribución de la riqueza es crucial para evitar graves problemas sociales a medio plazo. No consiste en el maquillaje de los manuales de RSC ni en las aportaciones a ONGs, ni siquiera en ciertos programas sociales, consiste en asumir la responsabilidad de que son, quizá los agentes que mayor impacto producen en el medio y en la sociedad cuando el marco de juego es la democracia y el libre mercado.


Desde el piso enésimo del rascacielos de oficinas, los directivos se piensan por encima del bien y del mal. Sólo por eso están dejando de merecerse el salario que perciben.

4 comentarios:

Unknown dijo...
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Antonio Viciana dijo...
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Antonio Viciana dijo...

Me parece una reflexión profunda. El tema de la distribución de la riqueza en las grandes corporaciones merece un análisis serio y una acción inmediata. La pirámide puede volcar por inestabilidad.

Antonio Aguilera Nieves dijo...

Gracias Antonio!,

Cierto que no se percibe la situación como si de un peligro serio se tratase, pero no olvidemos que la liberalización del movimiento de capitales, las reformas normativas, los tratados de comercio, la tendencia globalizadora, está otorgando a los dirigentes de empresas un poder que excede en gran medida su responsabilidad estrictamente organizativa y de mercado.

O asumen las grandes corporaciones su importante papel social, de equidad, de sostenibilidad y de búsqueda de equilibrio, o la concentración de poder puede llevarnos a una situación ciertamente complicada.

Un abrazo!