lunes, 18 de agosto de 2008

Y van 83


Y van 56, los pollos de pescadora soltados en el embalse de Barbate, y 37 más en las Marismas de Odiel en los últimos seis años. El proyecto consiste, básicamente, en que la técnica de hacking, permita a la especie volver a criar por estos lares.

A los soltados en Barbate y Odiel hay que sumar el seguimiento y captura de numerosos adultos que pasan en estas zonas el invierno.

Los pollos sobrevivientes de los primeros años ya han alcanzado la edad adulta, y, de momento no vuelven a estos parajes a criar. Los últimos intentos de cría en territorio andaluz se han producido, curiosamente, por la coincidencia en la invernada de dos adultos, procedentes del norte de Europa, que decidieron quedarse en primavera, y poner palitos para intentar construir un nido, aunque ninguna pareja ha llegado a poner, siquiera huevos. Estos intentos de cría, no han sido divulgados a bombo y platillo, quizás porque pondrían en cuestión el esquema de trabajo del programa existente con la especie.

Los programas de seguimiento o reintroducción de especies amenazadas son especialmente codiciados por las entidades públicas y conservacionistas pues son: proyectos altamente motivadores para su equipo técnico, actividades claramente populares y mediáticas, y planes dotados de un alto presupuesto económico y continuidad temporal.

Son iniciativas con un claro respaldo político, económico y mediático, que el público ve con muy buenos ojos. Pero, con honrosas excepciones, son vías caras, largas y donde la relación calidad-éxito-esfuerzo realizado-tiempo empleado, es ciertamente pobre. Sin querer remitirme a otras especies, donde las cifras son realmente hirientes, ¿cuántas pescadoras más, durante cuantos años más, son necesarias para que algún político se haga una foto a pie de nido?

En los programas de conservación de especies amenazadas, es necesario que se produzca un avance de concepto, un paso de madurez, y asumir que, las especies salvajes eligen por si mismas donde vivir, y, esos lugares, son los que reúnen unos condicionantes mínimos. Entendamos y asumamos que, la vuelta de las pescadoras a Odiel, a Barbate, al cabo de Gata, a la bahía de Cádiz, al Estrecho, pasa por una gestión integral de nuestro patrimonio natural, y no, por “convencer” a la fauna salvaje de que viva en las islas que nosotros les digamos.

1 comentario:

yerasdy@gmail.com dijo...

Como este tema me toca de cerca, no en lo que respecta al Águila Pescadora, sino en lo que respecta a las reintroducciones, voy a añadir mi opinión sobre el tema. Los programas de reintroducción son de lo más variado, y no podemos encasillar a todos ellos por los resultados obtenidos en un par de proyectos. Si bien, es cierto que una gran parte de ellos no cumplen los objetivos (según un estudio de la década pasada solo un 56% de los analizados en profundidad produjeron poblaciones autosostenibles), otros muchos cumplen su propósito y recuperan poblaciones que se habían perdido y que no se hubieran recuperado nunca por si solas. Es una herramienta más para la conservación, que debe ser tenida en cuenta cuando se considere oportuno. Los detractores dicen que los proyectos de reintroducción son caros... puede, pero comparados con que? cuanto de caros son? y si son exitosos, como medir cuan caro ha salido cada individuo generado gracias al proyecto? estamos poniendo precio a las especies vulnerables? realmente somos tan conformistas? cuales son las alternativas?

La lucha que tiene lugar con los proyectos de la pescadora y la imperial, tiene a veces más tintes políticos que otra cosa. Si a eso añadimos los tristes resultados obtenidos, la polémica está servida. Pero insisto, no creo que debamos generalizar.

Añado algunos puntos positivos a considerar tomados de un trabajillo que hice algún tiempo basados en trabajos de Griffith et al., 1989; Wolf et al.,1996; Norris y Pain, 2002; Carter y Newbery, 2004. Si alguien está interesado en estos artículos se los paso:

-Los valores positivos de una reintroducción pueden incluir el valor educacional y el potencial para preservar una amplia variedad de especies.
-Pueden restaurar importantes elementos perdidos de los recursos naturales en un lapso de tiempo relativamente corto.
-Son particularmente valiosos en el caso de poblaciones de relativamente pequeño tamaño y/o limitada distribución. La mejor forma de mejorar las perspectivas a largo plazo de supervivencia de cada población es mediante la ampliación de su área de distribución.
-El restablecimiento de poblaciones puede actuar como estimulante para promover usos
del suelo y otras prácticas que puedan favorecer la conservación de hábitats, pero que pueden ser difíciles de llevar a la práctica por sí solas.
-Este tipo de medidas son normalmente bien recibidas por la población, lo cual
contrarresta la imagen negativa dentro del cual tienden a encontrarse los organismos que
trabajan para la conservación cuando toman el papel crucial de resistir al daño del hábitat.
Por razones similares, dichas operaciones tienden a realizarse mediante la colaboración de diferentes entidades, instituciones gubernamentales y asociaciones, ayudando estas
relaciones a fomentar la colaboración en situaciones más difíciles.
-Dichos proyectos tienden a suscitar un tremendo apoyo popular al mismo tiempo que suministra publicidad para la conservación y los organismos que participan en el proyecto.
-La reintroducción suele garantizar la protección del área de distribución. De hecho una
reintroducción puede ser un acicate para proteger algunas áreas importantes para la
población y que en la actualidad no posean ninguna figura de protección.