Harto de estar harto

Como el Titanic con el iceberg, en contadas ocasiones, dos mundos paralelos chocan de forma sorpresiva. Los elegantes pasajeros del transatlántico de lujo, en aquella travesía inaugural, disfrutaban de la cena y el baile en los salones cuando el gigante se topó con las fuerzas de la naturaleza, se empequeñeció y se hundió.

Chocaron ayer, Ismael, dos de mis mundos paralelos de forma sorpresiva. Estaba en una reunión que navegaba entre lo técnico y lo político, elaborando propuestas territoriales, reivindicando los servicios públicos, reclamando que sigan funcionando los ascensores sociales, fraguando la ILP de acceso a la vivienda, reclamando la transición ecológica, defendiendo a la gente de los pequeños pueblos,…, cuando una compañera en su intervención dijo “Estoy Harta de estar Harta, como dice la canción”. Y ¡zas! Se me aparecieron, como dos santos, El Migue y El Feli, que apenas hace unos días volvieron a ser ellos en estado puro en las tablas del Horacio Noguera en su última actuación como Antílopez. Desde aquí les agradezco el esfuerzo por realizar ese concierto de hasta luego con su gente de Isla Cristina y les deseo todos los éxitos que se merecen por su valía personal y profesional.

Se me cruzaron los dos mundos, colisionaron, porque en la reunión se estaba evidenciando la terrible ola negra que llega, y el verso de la canción dice “harto de currar como un obrero, soñando que el mundo entero, le visita en Wikipedia”. Porque, desde hace unos años por movimientos chusqueros de los partidos políticos se ha desactivado en demasía a la sociedad civil, a la que le cuesta articularse, movilizarse, organizarse, y es una realidad que ha disminuido la presión social ante los desmanes de unos pocos, pero la terrible ola negra que llega, amigo, es que entramos en el siguiente nivel. La derecha y la ultraderecha no se conforta con desactivar a la sociedad civil, lo que en realidad les gustaría, pretenden, y harán, si alcanzan poder suficiente, es anularla. Ya está ocurriendo. Los órganos de participación son pantomimas. No se molestan en contestar cartas o alegaciones. Se está cortando drásticamente la financiación a entidades sociales, incluso las que prestan servicios de carácter público y universal. Creo que como no actuemos, como no pongamos diques, pronto no podremos ni quejarnos en la barra del bar ni las redes sociales, que ya sabes lo que decían nuestros padres, “mejor no retratarse, hijo”. Pues a eso vamos, como los cangrejos hacia la caverna. Si, estoy releyendo a Platón, tengo la sensación de que lo necesito.

¿Viste lo del premio literario de AENA? Un millón de euros a la ganadora, en la foto, la mujer tiene cara de astronauta en Venus. No sé, Ismael, me parece que lo de este premio es un verso suelto en la realidad del mundo editorial, que ya sabes que como escribir es un lujo para la vida, no lo puede ser para la cartera. Que digo yo que si AENA tiene tanto convencimiento por la literatura que dota este premio tan de primera página, lo del interés por la cultura tampoco es que se manifieste en las terminales de los aeropuertos, en donde no hay librerías ni puntos de lectura. Toda la carga emocional, bucólica y erótica del arte de las letras la cargan sobre la palabra Embarque, que, en ciertos momentos vitales, el Embarque lo es todo. Yo, cuando la oigo, sueño con dirigirme a los Puertos Grises para que el barco me traslade al Reino Bendecido.

Fue muy bien la excursión al sur de Marruecos, que me preguntaste y no te contesté. Qué gran trabajo está haciendo Plácido Osuna en Ksar Bounou, vaya paraíso recóndito el oasis de Mhamid. Que paz exterior e interior. Ya sabes que Borges decía que el olvido es una forma profunda de la memoria, así que antes que se me vaya a la Deep Memory, te dejo algunos apuntes de interés: Con lo que cobran por el roaming de datos, ya no merece la pena pillar tarjeta de móvil allí. Busca los dátiles en los puestos de las cooperativas que hay en Agdz, ya sabes productos locales de calidad, comercio justo, canales cortos de comercialización. La carretera de montaña N23 entre Ouarzazate e Imi Nifri está horrible con varios desfiladeros peligrosos, cruces de rio y badenes arriesgados, muchas piedras desprendidas que obligan a salir de la ruta y continuo zigzag, mejor no cogerla, tardamos casi seis horas en cruzar los 90 km de montaña. El rey ha dejado a su suerte a la gente de la región tras el terremoto de hace dos años y aún, algunos pueblos parecen haber sido arrasados por la guerra, qué triste, que duro. Menos mal que en esos sitios te encuentras con gente buena buena que te lleva a que te arreglen el coche e incluso sacan al mecánico de la cama para ello. Aziz nos ha ayudado a marcar en el mapa el tramo del río Laâttach al que van a beber todos los animales del desierto, así que ya sabes, tenemos pendiente un aguardo al zorro del principito, los lobos y las gangas. Parar, comer y comprar en Ait Ourir que sigue conservando el bullicio auténtico, un zoco bien surtido a precios y formatos de los de siempre, unos restaurantes de grifo y servilleta compartida, botellas de agua rellenada y tayines sobresalientes, su torre repetidora en el centro del pueblo tiene 19 nidos de cigüeña, te dejo foto. Por último, tienes que conocer el Oasis Sagrado, es verdad que está realmente alejado y es un trecho, pero es una pasada, al llegar te explicas su nombre, muy cerquita hay una antena de telefonía, la que está más al sur. Esa es, amigo, estoy convencido, la que cada año nos anuncia la vuelta de Sacapuntas y los aguiluchos con gps al coger ahí cobertura.

Como un turbante también se nos va a enroscar la espiral electoral en Andalucía. Una cita crucial. Igual que lo ha sido en Extremadura y Castilla y León. No nos vendría nada mal mirar lo que está pasando en estas comunidades hermanas tras las elecciones. Hay que votar. Hacerlo con intención. Andalucía es esencialmente trabajadora, y eso debe seguir reflejándose en el sentido del voto, hay que tener conciencia de clase, empeño en mantener los servicios públicos, los derechos duramente conseguidos. Espero que esta cita de mayo nos sirva para levantar la vista y liberarnos de este suavonismo de sonrisa plácida por delante y políticas desalmadas por detrás. Una actitud que me recuerda a los gatos domésticos, que ronronean apenas verte por el día y por la noche salen a cargarse todo lo que se mueva y florezca en el barrio. Que sabemos que los anteriores gobiernos desactivaron al mundo trabajador, pero la derecha y la ultraderecha, como consiga suficiente poder, lo que quiere es anularlo, coartar libertades y potenciar el estatus de clase.

Espero nos echemos para adelante, pero lo veo en un tono de gris demasiado pálido, Ismael, porque estamos en tiempos de no querer asumir responsabilidades. Ya sabes que cuando escucho una misma expresión varias veces seguidas, se me queda rebotando dentro de la cocorota. “Y si aparece un problema, ¿quién toma la decisión? ¿Yo?”. Y es que somos muy trabajadores y bienmandados amigo, pero hay que ver lo que nos cuesta tomar la iniciativa, tomar decisiones y gestionar la responsabilidad. Que ya sabemos lo que nos gusta mirar al suelo o al techo cuando hace falta echarse para adelante, que nos gusta más eso de echar el culo fuera, ponernos de lado, hacernos el sueco. Con esa actitud, son otros los que escriben la historia por nosotros. Porque el tiempo juega en contra. El tiempo es una fuerza imparable y hará todo lo que sea por destruirnos, al final conseguirá vencer. Es hora de pensar que será necesario sacrificar cosas superficiales en favor de las cosas más puras.

Tenemos que vernos sin demora. Hassan nos ha regalado unos dátiles de Bounou, que son de los que se quedan tatuados, y conseguí un poco de goma arábiga que lleva al té a otra dimensión. Como tardes, se acaba. Avisa cuando vayas llegando para poner a calentar el agua.


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