Anger
Perder las formas es perder la razón. ¿Te acuerdas la de veces que nos lo repetía Don Manuel? Le encantaba que nos pusiéramos a debatir, pero odiaba que se evaporase la templanza con nuestro ardor. Me acuerdo de él cuando alguien reclama lo de la libertad de cátedra porque era el único que se salía del guion de aquella metodología de tenernos todo el rato copiando callados o repitiendo como papagayos. Con todos sus defectos, contribuyó de forma decisiva a modelar aquella generación de pipiolos deseando estrellarse contra cualquier cristal de rascacielos. A pesar de lo que estamos viviendo, algunos rancios siguen acusando a los jóvenes actuales de que no les importa la política, lo público, el futuro común. Yo estoy en desacuerdo, la juventud está muy politizada. La cuestión es que su implicación no está sostenida en ideologías, en doctrinas, en luchas colectivas. Los jóvenes están hoy politizados mediante soflamas que corren por las redes sociales. Por eso, están más radicalizados ...





