sábado, 3 de abril de 2021

La Economía y la Nueva Vida

En tiempos tan veloces, tan fluidos, hacer análisis y pronósticos económicos podría decirse que es para insensatos. Porque acertar en los escenarios que habrá dentro de unos pocos años parece más de bola de cristal que de estudio concienzudo de datos. Dada su trayectoria y prestigio, puede decirse muchas cosas de Attali, pero no que sea un insensato.

Por eso, cuando se ha aventurado a publicar un libro que apunta hacia donde irá la sociedad y la economía, lo he cogido con muchísimo interés. Son las lecturas que aportan en muchos sentidos, es necesario pensar que el estado de pandemia debe ser lo más transitorio posible y que tenemos que ponernos a trabajar en lo que viene.

Es el planteamiento y objetivo de la publicación. El primer mensaje que deja Attali y que comparto plenamente es que no quiere, por nada, volver al mundo de antes, simplemente porque "fue el que produjo esta crisis", también por que " no es posible social, política, económica ni ecológicamente", así que hay que prepararse para un nuevo escenario donde quedarán alterados los centros de poder y presión, Attali vuelve a recurrir a una frase que ha sido el epitafio de muchos pensadores, "hay que cambiar el paradigma". Veremos.

En el libro se hace un balance de los datos de la pandemia que apenas libro había salido de la imprenta ya había quedado obsoleto. La rapidez con la que se suceden los acontecimientos en relación al covid deja estas cifras como testimonio, pero poco más. Los datos de contagios y muertes, la pérdida de PIB, de empleo, las estrategias de los gobiernos en la segunda ola, las esperanzas depositadas en la pronta llegada de las vacunas nos suenan ya a historia, pero tiene también su utilidad para anclar las reflexiones. Le sirve al autor para renegar de China y la estrategia que ha contagiado a casi todo el mundo, incluida Europa, de negación y ocultismo primero, de reclusión después, y defiende el concepto coreano de anticipación. Hecha en falta que no hayamos puesto en marcha una verdadera economía de guerra, porque así debería haber sido con un enemigo que nos tiene arrinconados y acobardados sin haber roto un cristal.

Despliega a continuación toda una batería de ideas sumamente interesantes para evidenciar que irá ganando fuerza, junto a las políticas soberanas, una economía de los cuidados, sectores que tienen como objetivo la vida de las personas, y por extensión, la vida del conjunto del planeta, siendo, los desafíos ecológicos los que deben centrar los mayores esfuerzos colectivos si queremos seguir viviendo, si queremos que nuestros hijos y nietos puedan tener unas condiciones de vida digna.

Conecta factores, causas y efectos para llegar a concluir:" Habrá que lograr que las generaciones actuales tomen en cuenta el interés de las generaciones futuras. Resultaría intolerable hacerles padecer por nuestra culpa a los niños de hoy una pandemia dentro de diez años, una dictadura dentro de veinte y un desastre climático dentro de treinta".

La defensa de las generaciones futuras como gran meta colectiva, un modelo de convivencia que favorecería de forma clara el avance, el progreso social ante todo, gracias a otra forma de entender la economía, y también la educación, la convivencia, las relaciones internacionales,..., una idea en la que venimos trabajando en la Fundación Savia y que hemos pedido que se materialice mediante la creación del Defensor de las Generaciones Futuras. En lugares como Irlanda o Gibraltar están trabajando en ello de forma decidida.

Reivindica Attali en su libro: "Ningún gobierno democrático ha declarado todavía que planeara focalizarse en el interés de las futuras generaciones ni que fuera a darle prioridad a los sectores de la economía de la vida en cuanto a créditos, contratos públicos y financiamiento a la innovación". Va siendo hora, la asignación presupuestaria evidencia el compromiso político. Para acelerar el cambio es necesario la implicación de la sociedad civil, pasando de una democracia abandonada a una sociedad de combate basada en cinco principios: representativa, que proteja la vida, modesta, justa y que tome en cuenta el interés de las generaciones futuras.

La economía es una ciencia netamente social y solo por eso, impredecible, también una herramienta para llevar a la práctica y a lo cotidiano nuestra base de principios y valores; y también una chivata porque nos enseña nuestras vergüenzas. Si, estoy seguro que tendríamos un mejor futuro colectivo si las empresas más valiosas en los mercados fuesen las de la economía de la vida.