Solastalgia
Cambian los tiempos con la misma rapidez que nos ponemos las chanclas en verano. En estos días en los que muchos nos mudamos por un rato a otro tipo de entorno al que tardamos en aclimatarnos, ponen en las televisiones las películas antiguas como píldora de siesta. De las que protagonizaba Joselito, o Paco Martínez Soria, que todos nos hemos sonreído de cómo acaba mareado, recién llegado a la ciudad mientras arrastra la maleta de cartón y cuero. En estos días, los mareados son los de la ciudad. Los urbanitas nos echamos a la playa y al monte, y tanto tratamos de mimetizarnos, que hasta nos ponemos en ristre el látigo cual Indiana Jones. Que muchos parecemos caricaturas de aventureros cuando salimos a dar un paseo por el parque por la tarde. En estas fechas, muchos siguen conservando esa costumbre de volver al pueblo de la familia, a reencontrarse con los espacios, los aromas, los sabores de siempre. Lo que ocurre que el paso del tiempo es cruel con los cuerpos, y también con el paisa...





