Lo Otro
Pasé por el centro de transfusión sanguínea, si, Ismael, he ido a donar sangre de nuevo, la número 37. Sigo convencido de que los pequeños gestos de solidaridad son los que mueven el mundo. Fíjate, en el centro al que voy, anexo al hospital, como cortesía, hay un pequeño office para que te tomes de forma gratuita algo después de donar, un zumo, un refresco, un café, unas galletas,…, una gran idea que hace más amable el rato, además de cumplir con la obligación de hidratarte. Pues mira que, además de los donantes, son usuarios diarios de ese office los sanitarios por su puesto, el personal de mantenimiento, los obreros que circunstancialmente hace obras de mejora en el hospital, personal de ambulancia, …, gente variada que pasa por allí. Tengo claro que no es este el agujero del que más deba preocuparse la sanidad pública. Pero sí que lo que tenemos que seguir haciéndonos ver es que en la práctica todos somos defraudadores y abusamos de lo público en la medida de nuestras posibilidades....




