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Othar

  Amigo Ismael, te traigo palabras y cariño, sabes que muchos dicen que empezamos a ser nosotros, que fuimos un poco más humanidad cuando empezamos a hablar, cuando empezamos a nombrar las cosas, nuestro vocabulario se enriqueció, nuestra capacidad comunicativa explotó y nuestro cerebro se llenó de curvas, pero me siguen quedando dudas, en serio y de forma confidencial te digo, si lo que en realidad nos cambió fue cuando empezamos a enterrar a nuestros muertos, que es la constancia del sentimiento de respeto, de empatía, de amor. No me hagas tanto caso, comprobamos a diario que los sentimientos no forman parte de la ecuación del éxito. La comunicación, si. En cualquiera de los casos, la palabra es el arma más poderosa para destruir y construir, y al ponerle nombres a las cosas, las situamos en el mundo. Mira los caballos. Hay caballos que se hacen famosos, recordamos sus nombres, sus hazañas más allá de sus jinetes. Babieca, Rocinante, Jolly Jumper, Kleiner Onkel, … , pero del ...

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