Privilegiado Climático
Vaya rato bueno niño el otro día con el sector minero. En el Ateneo de Madrid. Me traje la mochila llena de aprendizajes y reflexiones. Modestamente, creo que, en nuestras intervenciones, pusimos contrapunto al discurso de crecer ilimitadamente y que la minería es la respuesta a la transición ecológica. Porque, entre tú yo, te cuento que, entre tanta gente lista y bien pagada, asomó algún terraplanista. Bueno, ya sabes, el colectivo que esté libre de tontos que tire la primera piedra.
El sector está haciendo un esfuerzo por salir de su búnker blindado (de metal y tierras raras, permíteme la broma), y eso es de agradecer, el foro se llamó minería y vida. Lo de hacer y explotar minas, lo tienen claro, en lo que deben de seguir progresando de forma notoria es en lo de la vida. Que si, no te preocupes, seguiremos en la brecha. El futuro bien lo merece, y como tuve oportunidad de explicar, lo que tenemos que entender es que tienen que salir las cuentas de la empresa, pero también la social y la del territorio, que la clave, es que ahora, nuestra responsabilidad es global, y es nuestra obligación estar a la altura y no repetir la historia de saqueo y huida sin mirar atrás. Me ofrecí, por cierto, de cicerone a una visita a la cuenca minera de Huelva, para que lo comprueben. Por ahora, nadie ha aceptado la invitación.
Mira, el otro día, tuve la suerte de ser espectador de lujo en una escena tierna. Una madre, en una cafetería en el centro de la ciudad, trataba de entretener a su niño de veinte meses. De los que corretean aún torpes. Para animarlo a andar, le decía, corre, corre, que viene el lobo. Luego, cuando se cansó, lo subió en brazos y le cantó los cinco lobitos, que tiene la loba.
No sé si ese niño verá alguna vez a un lobo en libertad, ni siquiera si lo habrá visto esa madre joven de perfil urbanita, pero me llamó la atención la referencia eterna al lobo como tótem, reflejo de las vivencias, las costumbres, las referencias de centenares de generaciones ligadas a los pequeños pueblos y al medio rural y natural. Y me reviene la idea esa que repetimos tanto de que, aunque no lo percibamos, todos estamos vinculados a la tierra. Que a muchos les suena hueca, lejana, pero real apenas tomemos conciencia y abramos los ojos. Porque es estrictamente cierto con lo que comemos, con el agua, con los elementos más básicos y cotidianos de nuestro día a día, pero también con la cultura, los mitos, las creencias. Ese concepto que, apenas lo tengamos presente, nos enfrenta a nuestras propias contradicciones de sociedad urbanita de tráfico, acero y hormigón que despliega un ambiente hostil que hace caer en la alienación. Somos tan estúpidos que hemos creado un espacio para vivir en el que no nos hayamos. Las estanterías de las librerías de las estaciones llenas de libros de bien vivir y autoayuda, y lo más vendido revistas de naturaleza, viajes y deporte. Así somos.
Te digo que soy un privilegiado climático porque es, en sentido estricto, cierto. También es verdad que he ido dando mis pasos para ello. Ahora que aprieta el calor en nuestro sur peninsular querido, es el propio sol, el que me permite este privilegio. Verás. Mi mayor consumo energético del año es en los meses estivales, por la necesidad de mantener la casa a temperatura adecuada. Además del calor aplastante durante el día, el incremento de las noches tórridas, convierten al aire acondicionado en un elemento necesario. Ya tenemos operativa la instalación fotovoltaica, cuando más produce es cuando más energía necesito. Te conté que algunos vecinos no entraron en la cooperativa. Más allá del uso de las energías renovables, es que los números salen, pero la sugestión a la que nos somete el gran lobby energético pesa mucho.
Ahora que estamos con esto. Hemos hecho unos números y ahora sí que tengo certezas de que son las grandes compañías eléctricas las que impiden la democratización de la energía. No entiendo la escasa valentía política para superar este bloqueo que nos perjudica a todos. España, el país del sol, del que llevamos viviendo medio siglo gracias al turismo, podría ganar muchos enteros en competitividad, si esa que siempre se ha dicho que es nuestro lastre macroeconómico. Si de verdad nos pasáramos a la energía solar (termo, foto, o la que sea) nos alegraríamos aún más cuando el gallo cantase por la mañana anunciando la salida del sol.
Imagina por un momento lo que supondría para familias, empresas, instituciones, pegar un pisotón a las facturas, a los costes energéticos. Pero, claro, de eso viven unos pocos con mucho poder y no permiten que se produzca un verdadero desarrollo. Mira mi ejemplo, a pesar de que disponíamos de capacidad financiera (pusimos el dinero entre los socios de la actual cooperativa) y técnica (entre nosotros hay gente especializada), las trabas burocráticas nos tuvieron casi año y medio esperando (aún así, tenemos que darnos con un canto en los dientes), y ahora, que podríamos ser autosuficientes, siguen sin autorizarnos instalar baterías (disponemos de instalaciones, espacio), así que nos tienen cautivos en el sistema y pagando unos peajes desproporcionados. Mira los datos de abril: 407 kwh generados para un consumo real de 203 kwh, ¡el doble de lo que necesitamos! Hazte a la idea que los próximos meses de verano los datos van a ser espectaculares.
Dirás entonces que la electricidad la tengo ya gratis. Pues no. Lo que ocurre es que, durante las horas de luz, lo que se llama autoconsumo directo, en el mes de abril, utilizamos 105 kwh. Ten en cuenta que, en los domicilios, durante el día estamos fuera, así que el mayor consumo se produce en la tarde-noche. Por ello, durante el día, mis placas generan, pero el excedente se vuelca al sistema, y durante la noche que es cuando tiramos de los electrodomésticos, ya no hay sol, y la energía la tengo que coger del sistema general. Y ahí es donde está la trampa, porque el kw que yo genero y no consumo, lo vierto al sistema y me lo compensan a 0,03 € y el kw que yo necesito por la noche lo tengo que pagar a 0,147 €, es decir, cinco veces más caro.
No sé si te estoy liando con tanto número, Ismael. El caso, que en mi tejado produzco el doble de energía de la que necesito, y que, si las compañías eléctricas no tuvieran secuestrada la normativa, tendría toda mi energía gratis. Multiplica mi caso y verás que tenemos encima de la mesa la oportunidad de que todo el mundo, y especialmente los trabajadores, vean mejorada su vida de forma sustancial. Este paso a nivel global aceleraría el abandono de las energías fósiles, pero insisto, eso no interesa a todos los que nos quieren seguir vendiendo petróleo y gas.
Mira estos días en los que la calor aprieta con rabia, el
lujo que sería que todos nuestros mayores pudiesen tener más confortable su
vivienda sin que eso suponga dejarse un pico de la pensión, y las guarderías, y
los centros deportivos, los centros cívicos, las asociaciones de vecinos…, ya
paro, que por si no hiciese calor suficiente, encima me caliento. Vamos a
quedarnos con lo bueno, que me alegro de poder contarte que, tras los pasos
dados, me siento un privilegiado climático.
Te dejo que te pongas a la tarea, que te servirá seguro. Yo salgo a ver el fascinante espectáculo de la naturaleza salvaje de aquí al lado. Que si, que es bueno emocionarse con los documentales de La Dos, pero mejor es verlo en directo, y se nos pasa demasiado por alto escenas igual de cautivadoras que tenemos a mano cada día. No te afilo los dientes más que lo suficiente, pero me voy a ver cazar a la pareja de cernícalos de la muralla de la Macarena, que se ha especializado en vencejos. Son unos putos cracks. Cuídate que necesitamos de tu luz.

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