Todo presunto
Vámonos a Edinburgh, dime que sí, Ismael. Y dímelo pronto que hay que sacar boletos para los conciertos, para el avión. Para los bancos del Princes Street Gardens no hace falta reserva, pero ya te aviso que allí dormiremos, que ya sabes que me encanta que el cuco me cante cada hora.
Este año, el festival ha impuesto la norma de luces
apagadas, teléfonos fuera. ¡¡¡Al fin!!! Tienen que ser los escoceses los que
cuiden de los colimbos y recuperen la sensatez en los eventos públicos.
Cuánto sinsentido almacenado en millones de gigas de
imágenes y vídeos chabacanos que ni el autor vuelve a ver. Como si no fuera la
retina y el cerebro los mejores dispositivos para captar y almacenar emociones
y experiencias. Pero, claro, eso no está siendo lo relevante hoy. Ahora lo que
cuenta no es vivirlo sino contarlo. Aparentar y dar envidia. La vanidad y la
ostentación como virus que se repite en las civilizaciones.
Pues eso Ismael, contéstame pronto y dime que sí. Que en
Edinburgh el eclipse pasa más de resbalín, pero que eso de pisotear el móvil
antes de entrar en el concierto me pone, y mucho.
Porque ya te digo que, o nos vamos a Edimburgo, o nos
metemos en un refugio. Los norteamericanos se construyen refugios atómicos,
nosotros en Europa, refugios climáticos. Y los del África subsahariana, ¿En qué
andarán, Ismael? los del África subsahariana y los de Asia tropical, porque si
son los que están sufriendo las peores consecuencias del fanatismo climático,
algo deberán estar construyendo, ¿no te parece?, ¿estarán construyendo un arca?
¿Tú como lo ves? Mal asunto este en el que las palabras estrella de nuestro
tiempo son refugio y huida, mal asunto.
Lo que nos ha dejado mejor sabor de boca son las romerías
esta primavera. Bien bonita que ha venido. ¿Te has fijado que en su inmensa
mayoría son fiestas de vírgenes? Aquí siempre hemos sido muy de divinidades
femeninas. Será porque lo que más apreciamos es la vida. Son las mujeres las
que tienen esa potestad, ese don, el de dar vida. Que me encantaría saber lo
que tiene que sentirse cuando se ve que algo que has tenido dentro tuyo, coge
autonomía, que crece, que se convierte en un ser único, en rasgos, en
personalidad. Eso tiene que ser la leche.
Por eso las madres, durante toda la vida, siguen mirando a
los hijos con admiración. Por eso, esta sociedad sureña nuestra es tan
matriarcal, que lo que tenemos los andaluces es Matria y adoramos la fecundidad
femenina, y el culmen es el alumbramiento. Has visto qué término bonito. No hay
otro que lo exprese de forma más sublime. Alumbramiento. Repítelo para dentro.
Lo que tiene que ser eso, que tú y yo no podemos, pero que
ya te digo que entiendo que es de las experiencias más intensas de la vida. Por
eso lo de tener niños es el mayor proyecto en el que te puedes meter. Porque es
de por vida, porque queremos que nos superen, que nos pervivan.
Mira, hicimos el encuentro de la Academia del Gazpacho, te dejo foto con Juan Infante, el motor de la idea, y con Paco Casero, que se le designó embajador de la Pipirrana, no me digas que no es un cargo que atrae.
Vaya labor ejemplar que se está haciendo Ismael. Poner en valor nuestros platos tradicionales de verano: el salmorejo, el ajo blanco, la porra, la mazamorra, el aceitevinagre, la sopa de melón, la sopa fría de almendras, la pipirrana,…, y desde luego el medicinal gazpacho. Imagina que después de las diversas catas, el cuerpo se me recompuso. Está atento a las actividades de las cofradías gastronómicas, que son un deleite, pero sobre todo, toma gazpacho, en cubos, y repite la receta, perfecciónala, que es una satisfacción enorme hacerlo casero.
También estuvimos de Press Trip, organizado por Ecovalia. Vaya modernidades guapas amigo. Consiste en visitar junto con periodistas y con expertos, proyectos innovadores que combinan sostenibilidad, ecología con productos singulares y de alto valor añadido. En la ruta estaban iniciativas en las que tenemos un trozo del corazón, así que teníamos que ir. Visitamos la plantación de salicornia de MarshFoods, que requetebién que lo está haciendo Manolo, esta campaña lo va a petar. Estuvimos en las Salinas del Alemán, donde fuimos invitados de lujo de la familia Limón Gómez. Nos trataron de forma exquisita, y hablamos de Rita y Hans, siempre presentes, ya te aviso que está a las puertas una nueva edición de la novela, mi editor dice con broma que este es un libro eterno y que sigue gustando por méritos propios.
Y estuvimos en Bodegas Garay donde nos dimos un baño (moderado) de caldos naturales. Vaya jornada guapa y bien organizada. ¿Sabías que Ecovalia es la asociación del sector ecológico más importante de Europa? Míratelo, míratelo.
Te dejo esta otra foto, solo por chinchar. La que tengo en la mano y contemplo admirado es una Gran Pavón (saturnia pyri). Mira que casualidades y causalidades. Se me cruzó esta foto de hace un par de años en el Cáucaso, en el monasterio de David Gareja, a donde fuimos a ver la mirlona oriental.
Pues apareció en el móvil la foto cuando estaba leyendo el otro día el libro de Sebald que, ahora estoy seguro, tituló “Los anillos de Saturno” en honor a esta polilla, la más grande de Europa, familia de los gusanos de seda, supongo que la habrás identificado, que eres un magnífico zoólogo, amigo.
Lo que quizás no sabes es que los humanos, nos asociamos con
los gusanos de seda hace más de 4.700 años, por su utilidad, claro. Consta en
la historia de China. El emperador Hoang-ti, que gobernó durante más de un
siglo y enseñó a sus súbditos la construcción de carros, barcos y molinos
trituradores, le dijo a Si-ling-chi, su primera esposa, que se dedicara a la cría
de los gusanos de seda. Que hiciera ensayos para su posterior utilización, y
que, con los frutos de este trabajo, generara productos que contribuyeran a
incrementar la felicidad del pueblo.
Efectivamente, Si-ling-chi, cogió los gusanos de los
jardines de palacio, los llevó a sus aposentos y empezó a cuidarlos,
reproducirlos. Junto a la creación de la sericicultura, practicó el hilado, el
tejido, el cosido de telas de tan preciado hilo. Ésta se convertiría en la
ocupación distinguida de muchas, muchas emperatrices.
La idea de Hoang-ti y el buen hacer de Si-ling-chi convirtió
la seda en una de las grandes riquezas de los soberanos chinos que protegieron
y tuvieron la exclusividad de su producción durante milenios. Dio lugar a la
ruta de la seda. Los comerciantes necesitaban unos 240 días para ir desde el
Mar de la China a la costa Mediterránea. Imaginando lo que tenían que ser
aquellas aventuras de vida, se me antoja que utilizar el verbo viajar para lo
que hacemos ahora, es faltarle al respeto a los que, en sentido estricto, se
dejaban la vida en el camino.
Que no, que no. Que no estoy pensando en el camino de
Santiago, a ese bien le vendría una vueltecita, pero no con las botas puestas,
sino conceptual. Yo, en verdad te digo, me alegro mucho por los amigos
cántabros, astures, castellanos y gallegos que han hecho del turismo de
sendero, naturaleza y gastronomía, una fuente de recursos maravillosa.
Presuntamente, claro. Que ahora tenemos que poner la
palabrita siempre por delante. Por la presunción de inocencia. Y tenemos que
tragarnos que se lleven a un cabrón asesino esposado de la casa en la que ha
matado a su familia, y que las noticias tengan que decir que “se trata,
presuntamente, de un caso de violencia de género”. Esto de los derechos también
necesita de un reequilibrado. Que no estoy yo por el estado de excepción, pero
que es urgente controlar las dosis de violencia en la que vivimos, sí. Y no me
digas que soy exagerado, porque sin necesidad de estudio sociológico, ya te
digo yo a ti, que, de aquellos polvos, estos lodos, y que cuando normalizamos
el enfrentamiento que lleva al sectarismo y al odio, la violencia aflora entre
los adoquines de la calle, y en eso, voy a ponerlo como deseo para el próximo
curso, mucho tienen que hacer las clases políticas, siempre a la trifulca, y
los medios de comunicación cada vez más sensacionalistas en la pugna por la
audiencia.
Que hay mucha corrupción, y que todos son presuntos.
Presuntos, presuntos. Presunto a paladas les daba yo, pero del que nos gusta a
nosotros, Ismael, del curadito del Alentejo, del casero que hacen en La Raya.
Estoy pensando que lo mismo te llamo ahora, te invito a unas vitelillas de
presunto bueno y seguro que te convenzo para sacar los billetes a Edimburgo.



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