Luna Nueva

Me gusta caminar. Observar la vida a paso de caminante es revelador. Ten claro que por eso tanta gente se engancha al Camino de Santiago, porque en su vida cotidiana se le había quedado fuera aquello de caminar, mirar, escuchar, respirar,…, pensar.

Me gusta caminar con el rebaño por el monte. Pasar ratos con los pastores, las ovejas, los perros, es una universidad de vida. Mira, por ejemplo, cuando se llega a un paso nuevo, hay que vadear un río, cruzar un puente. El rebaño se para ante lo desconocido, de forma instintiva se daría la vuelta, es el miedo a lo desconocido, les puede el instinto de seguridad, lo que llamamos en los humanos la aversión al riesgo. Entonces, el pastor, agarra a una de ellas y la fuerza a pasar, a cruzar. Las demás observan. Cuando ven el camino abierto, se lanzan todas detrás.

Puede parecer una estrategia simplona, pero funciona, Ismael. La misma es la que se está utilizando ahora para convencer a muchos. Utilizando propaganda en forma de periodismo chusco, utilizando las redes sociales, aprovechándose de la guardia baja de la mayoría, del desconocimiento, de la sensación de indefensión, de sentirse maltratado e incomprendido.

La gran diferencia entre los pastores y los alimentadores de odio es que el pastor vela siempre, busca lo mejor para el colectivo. Los haters lo hacen para conseguir el privilegio y los beneficios de un pequeño puñado selecto. Tenemos que estar atentos con esto, Ismael, que al final del camino del enfrentamiento está el abismo de la pérdida de credibilidad del sistema y las instituciones.

A partir de ahí, la violencia. Y la violencia, ya deberíamos de saber, es como los gases nobles, tiende a ocupar todo el espacio disponible. Como estamos en una era de estrecheces, el poco espacio, la condensa. Normalizar la violencia, la permite colarse en cualquier ámbito y es como un ventilador repartiendo mierda. No sé si te enteraste de la última, en un programa de televisión, a priori inocuo con esto de la violencia, Saber y Ganar, el de Jordi Hurtado. El caso es que un hater lanzó la historia de que un concursante estaba siendo beneficiado con preguntas más fáciles. A partir de ahí se desencadenó una tormenta de miles de insultos y despropósitos, que llegaron hasta el cielo de la boca del último técnico de sonido del programa.

Me llamó el otro día un amigo que había publicado, con toda la buena intención un mensaje de ánimo ante los incendios forestales, y le llovieron insultos ideológicos y personales. “No me lo esperaba” “no lo imaginaba” “no lo vi venir”. La máquina de oído está barriendo el respeto y la capacidad de escucha. Está haciendo que mucha gente sensata esté empezando a morderse la lengua, vaya terrible síntoma, terrible. Y es que, Ismael, tolerar la violencia o participar de ella en su más mínima expresión, en estos días, es alimentar el demonio, es animarla a venir, y es obvio, pero hay que insistir, en ese camino, perdemos Todos.

Otro escenario con los mismos ingredientes, estoy preocupadísimo. Lo mal que lo están pasando mis queridos amigos de Ceuta. Parte de la familia en la península, otra parte en la ciudad y otros en Castillejos. Su espacio vital de vida convertido en frontera política, física, ideológica. Se sienten muy amenazados, ellos, que llevan generaciones levantando la prosperidad y convivencia de su tierra, que es la península, Ceuta y Marruecos, todo junto. La familia separada, llena de impotencia.

Como la impotencia que te da la oscuridad. Unos minutos de oscuridad pueden variar el rumbo de la historia. Es el maleficio del eclipse. Yo, de corazón te digo que estoy más en el destello de luz del faro. Recuerdas aquella que hacíamos bonita con la guitarra, la de Drexler: no es importante la luz, sino los doce segundos de oscuridad. Vaya declaración de intenciones.

Mira que siempre esperamos con anhelo la luna de agosto, a la dueña y señora del trigo, la de las cabañuelas, la del baño nocturno, de la que siempre nos acordamos el resto del año porque suele ser la testigo de ratos muy especiales. Va el Sol, que bien es protagonista el resto de los días, y este año, también le quita su sitio a la Luna de Agosto. Porque al momento estrella (también coincide con las noches de Las Perseidas) de este agosto, lo llaman Eclipse Solar. Pero tú y yo, no se lo digas a nadie, sabemos, que la verdadera artífice de la magia es la Diosa Luna, que Toda Nueva, anteponiéndose al astro rey es la que vuelve a hacer posible la magia.

La veremos crecer a partir de esa tarde, como si le hubiese capturado la luz al sol, y la esperaremos con paciencia a que transforme su rabia en luz, para que al cabo de un par de semanas nos ilumine de polvo de estrellas.

Pienso en el eclipse, y en todas las supersticiones que alimenta, en todos los temores que infunde la oscuridad. Pienso en los pastores. A un pastor no se le ocurriría tener miedo a la oscuridad, a la noche. Ni a los marineros. Pienso en los faros que los guían. En ellos, en verdad no es importante la luz, sino los doce segundos de oscuridad. Porque de poco le sirve la luz al navegante que no sepa esperar.


Mira esta, es de un rastro de Lisboa, que sirva para invocar a la lluvia, que sirva para que lo de "Un Planeta Violento" quede en edición descatalogada.

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