Panellets

Tengo que contarte mucho de estos días intensos, lo que disfrutarías viviéndolo en la calle, en los bares, en la oficina. Todo parece hervir, Ismael, y eso es bueno, objetivamente bueno. Nos implicamos porque estamos motivados, y esa es la energía que permite el movimiento de la sociedad, esperemos que hacia adelante.

Por no enredarnos, vamos al grano, llamo tu atención sobre cuestiones que son, taxativamente importantes. Mientras el ruido mediático se va a las refriegas políticas que convierten este país en una caricatura de sí mismo, que ya es decir, algunos siguen con el pico y la pala, que es, en definitiva, lo que permite hacer camino.

Mientras políticos y medios de comunicación atizan el fuego, otros han entendido que el tiempo es para aprovecharlo en solucionar problemas y para cumplir responsabilidades y objetivos. Por ejemplo, la defenestrada Yolanda Díaz, antes de irse a su casa, en el último minuto, va a lograr una mejora laboral mediante la subida del SMI que mejora específicamente la situación de miles de personas que están en el borde de la exclusión social.

Eso es lo que hay que hacer Ismael, justo eso. Porque a ella, ni siquiera a su equipo y su partido se le reconocerá el mérito, más aún, tampoco le va a suponer, tristemente, mejora en las urnas, pero hacen lo necesario, lo que sirve, lo que da sentido a la sobreexposición que hoy supone dedicarse a la política.

Con esta subida de los salarios y las pensiones más bajas no resuelve el macro problema en el que se está metiendo nuestra sociedad, pero empuja en la dirección correcta. Le sirve a muchos trabajadores y pensionistas, que van a ganar algunos eurillos más, pero sobre todo bastante paz. No sé si lees hacia donde quiero ir. Que nos iría mejor si cada uno nos pusiéramos con aquello en lo que podamos ayudar, a nuestra familia y a nuestro colectivo. Que nos iría mejor si dejáramos también trabajar a los demás. Que nos iría mejor si volteáramos las conversaciones de barra de bar para ocuparnos de lo importante.

Sabes que mi vida profesional está cada vez más en las palabras, que en los número, pero, echando cuentas, caí en la ídem de que Trump nació en los días en los que Walt hizo a Donald, uno de los personajes más populares de Norteamérica, y casi del mundo. Me dio por preguntarme si no será que sus padres le pusieron el nombre propio por eso, ¿no? ¿Soy demasiado descabellado? A veces pasan esas cosas con los nombres propios que se le ponen a los niños. Que ya sabes lo que pasó en Sevilla con lo de Gonzalo, que dantesco todo. Y hablando de nombres propios, no sé si te llama la atención que el sucesor de políticos señeros sevillanos como Felipe, Soledad o Alejandro, se llame Vito. Me parece que estamos siendo poco ambiciosos con los nombres porque llamándose Vito, me da que no está para que la historia lo recuerde por nada bueno.

Que para bueno, el coche fantástico de Tesla, ese que vuela y cuyo vídeo de presentación ya tiene millones de visitas y lista de espera para cuando se pueda comprar. Que, a los césares lo que es de ello, por eso, bravo por los ingenieros, pero tendríamos que hacer valer el criterio de que, que la ciencia lo haga posible no quiere decir que tengamos que hacerlo. Porque, a ver, si la velocidad máxima permitida en la mejor de las carreteras es de 120 km/h, por qué narices se fabrican y se permiten vender y circular coches que superan los 300. ¿estamos tontos? Que no lo digo porque sean máquinas de quemar gasolina, que también, pero ahí estamos, venga dinero a la industria del automóvil y juguetes potentes a descerebrados. Que desastre amigo, que desastre. Y para controlarlos, más guardia civil, más radares y en última instancia, más ambulancias, que en la dinámica económica neoliberal eso es bueno, porque los accidentes de tráfico hacen crecer el PIB que eso es lo importante, porque generan economía pues se necesitan de las grúas, los talleres, los médicos, las ortopedias, las funerarias,…,

Nos siguen mirando como a bichos raros a los economistas que insistimos en que no estamos en tiempos de generar más sino de distribuir mejor la riqueza, que ya existe suficiente en el mundo, que el reto pasa por una mejor distribución. Será que porque nos estamos volviendo más viejos que un nuo, me apego cada vez más a ciertas tradiciones, así que es llegar los primeros días grises, de los que piden pelliza y cuchareo, y se me pone cara de panellet, que sabes que es de la escasísima repostería que me llama, a lo mejor por las batatas dulces que me apaño en el Algarve, por los piñones de Doñana, o por las almendras marconas, que cada uno por si solo es una exquisitez. He preparado la primera hornada, que sepas que no te espero, aunque pongas cara de pachón.



Comentarios

Entradas populares